• Laura Hernández Rojas

"Afrontamos la paternidad con más miedo del esperado, pero con la ilusión intacta"

Actualizado: abr 20

David Canals, chófer del sector logístico, suma a la incertidumbre sobre el futuro las dificultades de inscripción en el Registro Civil de la pequeña María


David e Isa en el hopital, tras nacimiento de su hija. (Isabel Lázaro)



Alberto Teruel Delgado, estudiante de tercero de Periodismo


David Canals, chófer en CAT Logística, es uno de los muchos trabajadores afectados por la crisis del coronavirus. Su empresa está ubicada en Igualada, primera ciudad catalana en la que se ha aplicado el aislamiento total, por lo que fue una de las primeras en aplicar un expediente regulador temporal de empleo (ERTE) a toda la plantilla.


El 13 de marzo David, como tantos otros empleados de CAT Logística, recibe un ERTE y abandona uno de los principales focos de la epidemia para confinarse en su hogar. Sin embargo, la aplicación de este cese temporal no acapara todos sus pensamientos. El 20 de marzo, seis días después de que se decretase el Estado de excepción, su hija María llegó al mundo. Tanto David como Isa, su mujer y madre de la niña, deberán abordar la paternidad en un contexto completamente nuevo. Lo hacen, aseguran, "con más miedo del esperado, pero con la ilusión intacta".


Entre la gran cantidad de retos que supone ser padre, quizás no cabe esperar que uno de los más arduos sea inscribir a tu retoño en el Registro Civil, pero la saturación del mismo debido a la gran cantidad de defunciones registradas en las últimas semanas complica en gran medida este sencillo trámite burocrático.


El proceso de inscripción no ha resultado sencillo. David e Isa llevan intentando registrar a su hija desde el día de su nacimiento, pero aún no han obtenido respuesta por parte del registro civil. Tras unas semanas de espera y con la imperiosa necesidad de obtener las bajas por paternidad y maternidad, la pareja tuvo que acudir a una gestoría privada para agilizar el proceso. Tal como explica David, “hemos tomado esta medida a la desesperada, pero nos ha permitido presentar los documentos pertinentes para obtener el permiso de paternidad. Esperemos que nos lo apliquen el mes que viene”.


Contratos laborales y trámites aparte, la paternidad por si sola ya supone un gran reto. David e Isa descansan un máximo de cuatro horas seguidas a lo largo del día. “Y eso si tenemos suerte”, explica David, “si no, ya tenemos la fiesta asegurada, y acabaremos durmiendo a trompicones cuando María descanse”.


Pese a que el nacimiento de María ha llegado en un momento complicado, la pareja reconoce que esta situación excepcional les permite disfrutar al máximo de su hija. Además, cuentan con una ayuda especial, la de su mascota. La joven Golden Retriever avisa a David e Isa si nota que María se agobia más de la cuenta y llora. Tal como relata David, “la perra entiende qué María es un nuevo miembro de la familia, al igual que un día lo fue ella”

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