• Paula Lopez Garcia

“No tendríamos que ser considerados un servicio esencial”

Actualizado: may 29

Álvaro Sala, trabajador de la cadena Telepizza, reivindica mejoras salariales para el sector de la restauración a domicilio

Local y motocicletas de la empresa Telepizza, Madrid, 24 de septiembre de 2019. (Logística.cdecomunicación.es)

ANA MONFÁ, estudiante de tercero de Periodismo


Desde que el gobierno declaró el estado de alarma, los establecimientos de restauración con servicio de reparto a domicilio han permanecido abiertos. Álvaro Sala, empleado de la multinacional Telepizza, reconoce que, aunque desempeñan un trabajo “esencial”, perciben un salario precario y que, pese a la excepcionalidad de la situación, han mantenido un volumen de trabajo elevado.


Los locales de restauración han mantenido sus puertas cerradas al público durante el confinamiento a causa del covid-19. Sin embargo, este no es el caso de los restaurantes con servicio de reparto a domicilio, que han mantenido esta oferta a la población. En consecuencia, en nuestro país se ha llegado a pedir siete veces más comida a domicilio en comparación con lo que habitualmente se demanda. En especial, es destacable el aumento de pedidos de comida a domicilio durante las tardes, pues en esta franja horaria se ha incrementado un 50% el servicio.

Álvaro Sala, trabajador del local de Telepizza en Sabadell (Barcelona), reconoce que han mantenido un volumen de trabajo elevado durante la cuarentena. “No se les puede reprochar nada a las personas, porque ha sido el gobierno el que nos ha hecho seguir abiertos. Aun así, creo que, si la gente fuese realmente responsable, no pedirían a domicilio. Deberían tener en cuenta que existe el riesgo de contagio no solo para ellos, sino para nosotros, los trabajadores, y, más en concreto, para los repartidores”, reflexiona.


En cuanto a los pedidos a domicilio, Álvaro asegura que han recibido grandes encargos sospechosos. “Recuerdo a un hombre que llamó pidiendo nueve pizzas familiares. Evidentemente, una familia no puede comerse eso sola. Lo que nos hace pensar que se estaban saltando el confinamiento”. Aun así, Álvaro reconoce que no solamente los clientes han hecho este tipo de pedidos, “sé con certeza que incluso un repartidor de la empresa se reunió en casa de unos amigos y, a pesar de saber que tenemos bastante faena, llamó para pedirnos unas cuantas pizzas”.

A pesar de estar cerrados al público, también han tenido que lidiar con clientes que pretendían entrar al local, “algunas personas se han acercado y han llamado a la puerta de la entrada y con aspavientos nos han hecho entender que querían pedir. Nosotros les hemos dicho que solo podemos hacer pedidos a domicilio. Pero claro, siempre hay gente más comprensiva que respeta las normas de seguridad y gente que te pone pegas”.

A pesar del aumento de faena que han tenido estas semanas de cuarentena, no han sido económicamente recompensados. “Incluso acudiendo a trabajar en una situación excepcional, nuestros salarios han seguido siendo los mismos”, lamenta Álvaro. Es por ello por lo que reclaman mejoras salariales para los trabajadores del sector, a los que se les considera que realizan un trabajo “esencial”, y, en especial, para los repartidores a domicilio, quienes están más expuestos al tener que acudir a los hogares de los clientes. “Evidentemente, este ni es el trabajo mejor pagado del mundo, ni es un empleo para hacerte rico”, asegura Álvaro.


Además de reclamar mejores condiciones laborales, Álvaro considera que el gobierno ha errado al considerar que empresas como Telepizza realizan una “actividad esencial”. “Entendemos que el reparto a domicilio sea considerado un servicio esencial porque, aunque no lo parezca, hay mucha gente con problemas de movilidad que lo necesita. Pero, en nuestro caso en concreto, que repartimos pizza, evidentemente no somos un servicio esencial. Cualquiera puede pasar unas semanas sin comer pizza, o incluso pueden cocinarla en casa”, reconoce.

“El problema es que el gobierno no ha podido, o no ha querido, diferenciar qué servicios a domicilio son realmente esenciales y, por ello, hemos tenido que seguir abiertos, cobrando un salario escaso y con un volumen de trabajo importante. Nosotros, no tendríamos que ser considerados un servicio esencial”, concluye Álvaro.

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