• Paula Lopez Garcia

Medidas económicas en el mundo empresarial

Actualizado: jun 12


LAURA GARCÍA, MAR GARCÍA, ALINA BUSSIF, PAULA LÓPEZ, estudiantes de tercero de Periodismo


El covid-19, también llamado coronavirus, llegó a España entre enero y febrero procedente de China. El virus, que a priori parecía una simple gripe que no despertaba grandes preocupaciones entre la sociedad, se ha convertido en una pandemia mundial que ha acabado con la vida de más de 345.000 muertos alrededor del mundo, más de 28.773 en nuestro país, hoy en día.


España es uno de los países más afectados por la pandemia y la crisis sanitaria, lo que el día 14 de marzo obligó al Gobierno a decretar el estado de alarma y el confinamiento en todo el país. A partir de ese momento la economía empezó a sufrir graves consecuencias que nos llevaran, a lo que muchos dicen, la mayor crisis económica mundial que puede acabar con el sistema actual.


Fuente: Diario Expansión

A todo esto, el actual Gobierno español, presidido por Pedro Sánchez, empezó a tomar medidas en todos los ámbitos, lo que incluye a la economía en todos sus sectores: De grandes empresas hasta pymes y autónomos.


Por culpa de la pandemia, miles de españoles han perdido su trabajo, muchas empresas se han acogido a los ERTE y los autónomos y pymes se acogen a las ayudas del Gobierno. El paro sigue creciendo y la previsión es devastadora para nuestro país, desde el turismo, nuestra principal fuente de ingresos, a multinacionales de todo tipo y pequeños comercios que no pueden sostenerse.

Este reportaje tiene el objetivo de dar a conocer las medidas que ha ido tomando el Gobierno durante estos meses y el estado de la situación actual.


AUTÓNOMOS Y PYMES

El coronavirus ha dañado intensamente los bolsillos y las previsiones económicas de los autónomos y pequeñas empresas, que siguen teniendo que hacer frente a sus gastos sin tener prácticamente ingresos, ya que su actividad ha cesado.

Medidas que reclaman las pymes al Gobierno, 27 de marzo 2020. (ABC)

Hoy en día ya se han tomado algunas medidas desde el Gobierno con la finalidad de facilitar esta incerteza en el mundo laboral de los autónomos y las pymes. Junto con las medidas relativas al ERTE, también se ha decidido flexibilizar el acceso al cese de actividad por parte de los autónomos y que, de esta manera, puedan recibir una ayuda. Eso quiere decir que los autónomos que detengan su actividad podrán recibir la prestación extraordinaria que corresponderá al 70% a la base reguladora por la que esté cotizando.


Con relación a la cuantía de la prestación, hay que tener en cuenta que la base de cotización mínima para los autónomos actualmente es de 944,40 euros y la máxima de 4.070 euros. Por lo tanto, la prestación oscilará entre los 661,08 euros y los 2.849 euros. En caso de que no se acredite el período mínimo de cotización que da derecho a la prestación, la cuantía de la prestación supondrá el 70% de la base mínima de cotización en el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos.

¿Cuánto cotizan como mínimo los autónomos?, 1 abril 2020. (Statista)

El ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luis Escrivá, aseguró que “los autónomos en esta situación estarán exentos de pagar cotizaciones a la Seguridad Social”. Pero sí que habrá dos requisitos mínimos para obtener esa prestación extraordinaria. El primer requisito es que esa persona haya tenido que cesar su actividad como consecuencia del coronavirus o que su facturación se haya reducido, al menos, un 75%. El segundo requisito es que la persona esté al corriente en el pago de las cuotas a la Seguridad Social y, en caso de incumplimiento de este segundo requisito, el autónomo tendrá un plazo improrrogable de 30 días naturales para que ingrese las cuotas debidas.


Además, se prevé la aprobación de una línea de avales por cuenta del Estado, tanto para autónomos como para empresas, de hasta 100.000 millones de euros para poder hacer efectiva la suavización del desastre económico que causa el covid-19. Por lo tanto, la financiación que reciban tendrá el aval del Estado. Entre estas medidas, también se ha propuesto posponer el pago del IVA y el IRPF hasta 6 meses, eso significa que se permite atrasar el pago de hasta 30.000 euros.


Desde la asociación de autónomos todas estas medidas les han parecido insuficientes. Por eso, han solicitado más regulaciones. Entre ellas, una prestación concedida automáticamente para aquellos trabajadores por cuenta propia que tengan que quedarse en casa cuidando a sus niños o ancianos. O que aquellos autónomos afectados por el virus tengan una bonificación del 100% de la cuota desde el primer día de baja.


“Todas estas medidas en la teoría parecen sólidas y apuestas, pero a la práctica hay una fallida monumental por parte del Gobierno”, así lo evidencia Mendoza. Es autónomo desde hace dos años, se encarga de hacer obras generales y su especialización radica en la aplicación del microcemento desde hace más de 15 años. Este trabajador se queja de que los requisitos para optar a las ayudas no se acaban de concretar, hay retrasos en pagos, cobros indebidos y papeleo que obstaculiza las solicitudes.


El Ministerio de Inclusión y Seguridad Social asegura que ha recibido 1.016.670 solicitudes de autónomos que pedían estas prestaciones extraordinarias a las mutuas colaboradoras de la Seguridad Social, y el 97,3% de las solicitudes tramitadas se han aprobado. Sin embargo, el Gobierno les ha cobrado a los autónomos, como Mendoza, la cuota íntegra del mes de marzo. Y hasta hoy no ha habido ninguna devolución. Según la Tesorería General de la Seguridad Social, este cobro se efectuará durante la segunda quincena de mayo, es decir, con dos meses de retraso.


En el caso de Mendoza, él es un trabajador por cuenta propia, no es un asalariado y como no podrá recuperar esas horas ni cobros, debe seguir trabajando. Por lo tanto, John se sigue desplazando para trabajar porque antes de que se decretara el estado de alarma, ya tenía una obra grande en marcha. Pero, está a punto de terminarla y muestra su preocupación por su situación, ahora que la población está confinada en casa será prácticamente imposible encontrar a clientes que quieran realizar una obra mientras ellos estén en sus domicilios. Y aunque John se quede sin poder realizar su trabajo deberá seguir pagando las cuotas que exige el Estado.


El Gobierno se ha negado a bajar los impuestos de los autónomos que sigan operando en el país y solamente ha propuesto aplazamientos y moratorias que se tendrán que pagar a Hacienda igualmente. Estos autónomos que siguen trabajando tendrán que pagar la cuota o solicitar un aplazamiento del 0,5% de interés. Y la moratoria de 6 meses sin intereses no entrará en vigor hasta mayo. Pero, además, el Gobierno no ha aclarado aún qué tipo de empresas o autónomos se podrán beneficiar de estas medidas. Además, los autónomos o empresarios que se hayan visto obligados a cerrar sus negocios pueden acceder al rescate de sus planes de pensiones, y si sus ingresos se han reducido, como mínimo un 75% o han tenido que cesar su actividad pueden suspender las facturas de los suministros de gas y electricidad, acogiéndose al bono social eléctrico.


Los trabajadores por cuenta propia que caigan enfermos por covid-19 serán considerados que ha sido un accidente laboral. Es decir, podrán cobrar una prestación por baja laboral. La cuantía para los autónomos que cotizan por la base mínima es de 23,61 euros por cada día que se esté de baja. La principal diferencia en caso de que se considerara enfermedad común es que el autónomo en estos casos recibe la prestación a partir del cuarto día y la cuantía es el 60% de la base reguladora.


La pandemia del coronavirus también ha golpeado duramente a las pequeñas y medianas empresas. Según datos del Gobierno en 2019, un total de 2.886.759 empresas son las denominadas como pymes en el total del tejido empresarial español, lo que representa un 99,8% del total.


Logo Instalium. (Instalium)

Gracias a estas medidas, empresas como Instalium pueden tomar aire para sobrevivir estos meses. Instalium es una empresa formada por 10 trabajadores que se dedica a hacer obra nueva y servicios de instalación de agua, luz, gas, calefacción, aire acondicionado o reformas. Esta pequeña empresa se verá gravemente afectada por la crisis del coronavirus, ya que a causa del confinamiento no pueden trabajar en sus proyectos de obra.


A pesar de todo, la empresa no ha cerrado, ya que el empresario Enric Farré continúa trabajando, encargándose de las averías en un servicio de 24 horas para centros médicos como Game o Cofares, algunas de las empresas clientes de Instalium. El resto de los trabajadores se han acogido al ERTE.


Sin embargo, la empresa debe seguir pagando el alquiler del local y los gastos de luz, agua, teléfono, seguro de los cinco vehículos de los que disponen y mantenimiento, que serán la única pérdida para la empresa, ya que, del resto, salarios y Seguridad Social, se encarga el Estado.

Aun así, Enric Farré, el jefe de Instalium, tendrá que hacer frente a la cuota de autónomo, a la póliza de riesgos laborales y a la responsabilidad civil.

Instalium es una de entre tantas pymes que están sufriendo duramente la crisis del coronavirus, lo cual genera inestabilidad e incertidumbre en cuanto al cobro de los salarios y la vuelta al trabajo con normalidad, ya que un servicio como este no puede trabajar desde casa en modo de teletrabajo. A pesar de esto, las medidas y ayudas del Gobierno hacen que el ahogo a las pymes no sea tan fuerte y tengan un margen de respiro, en el cual mantienen la esperanza de que, a la vuelta, siga habiendo trabajo y nuevos proyectos.


Esta esperanza que mantiene Instalium, la comparten muchas otras pymes, pero Ernest Pérez Más, presidente de Parlem Telecom, sostiene que “el Gobierno ha anunciado muchas medidas, pero no ha aplicado ninguna. El Gobierno español debe más de 25.000 millones a las pymes y a los autónomos en pagos y no ha hecho nada”. Según Pérez Más, se deberían haber cancelado o retrasado los pagos de impuestos, las cuotas de la Seguridad Social o las cuotas de los autónomos, pero no se ha hecho, además la población tampoco ha recibido ingresos directos. Por lo tanto, hay “muchas medidas anunciadas, pero muy poco concretas y que ayuden a la economía.”


GRANDES EMPRESAS

El confinamiento y la alerta sanitaria han provocado un alud de cierres de establecimientos y un parón de la actividad. Esta decisión conlleva a la suspensión temporal de muchos trabajadores, que reducen sus gastos, lo que se va a notar en la cuenta de resultados y en el PIB. Las empresas temen que el impacto los lleve a pérdidas y a recortar plantillas. Las grandes empresas confiesan que creen que los problemas seguirán una vez termine el confinamiento.


El sector terciario es el más machacado, desde las aerolíneas hasta el turismo y la hostelería, que aseguran que las medidas del Gobierno no son suficientes para afrontar las dramáticas caídas de ventas que les esperan y que ya están sufriendo. Aun así, el resto de los sectores también padece, como es el de la producción. Recientemente hemos podido ver en noticias el posible cierre de Nissan en Barcelona.


Las energéticas también sufren las consecuencias de la crisis. A la caída de ventas en el queroseno que utilizan los aviones, que supera el 70% en España, se junta el desplome en las estaciones de servicio.


Las compañías eléctricas se encuentran en la misma tesitura, con un consumo que ha caído drásticamente en las empresas de servicios y de manera notable en las grandes industrias, que no se compensa con la subida de los hogares. Esto incide en el precio, aunque el del mercado mayorista ya venía cayendo por la entrada de energía renovable, más barata (casi un 20% en el último mes).


En la construcción la actividad se ha mantenido, de momento. Este sector, que supone en torno al 10% del PIB y da empleo a 1,2 millones de personas, es uno de los motores de la economía. “Si se para nos vamos al pozo”, dice Julián Núñez, presidente de la patronal de las constructoras Seopan. Núñez afirma que, aunque no se ha parado, se va a medio gas. Las que sí han caído en picado, añade, son las concesionarias, como las autopistas.


El textil, en el que España cuenta con grandes firmas, también ha sido obligado a cerrar, lo que ha provocado ERTEs en muchas empresas. Sin embargo, El Corte Inglés tiene 300 centros abiertos, aunque la mitad de las 90.000 personas de la plantilla está en casa, al igual que Inditex, no ha puesto en marcha ningún ERTE, hasta más ver. Ninguna de las dos ha hecho previsiones del impacto en las ventas, según las fuentes consultadas.


Entre las compañías que han anunciado ERTE, sin embargo, sí que se encuentran grandes empresas como: SEAT, Fiat, Renault, Mercedes-Benz, Grupo Antolin, Euromaster, Burger King, AmRest, H&M, Mango, Decathlon, Intimissimi, Primark, Tous, Iberia, Vueling, Air Nostrum, Ryanair, Norwegian, Iberostar, NH Hotel Group, Senator Hoteles & Resort, Grupo Riu, Meliá Hoteles, Fnac, Ikea, Prosegur, Eurofirms y Coca-Cola European Partners, entre muchas otras.

Algunas de las grandes empresas han tomado ciertas medidas para paliar con la situación:

Infogram. (Laura García, Paula López)

Otras entidades como Cajamar, October, Sabadell, Acciona y Naturgy, entre otras, también ofrecen medidas del estilo.


La compañía tecnológica Google ha movilizado 800 millones de dólares (722 millones de euros) para ayudar a las pequeñas y medianas empresas ante el impacto económico que tendrá en sus negocios el coronavirus covid-19.

Facebook ha anunciado dos iniciativas orientadas a las pymes: un programa de subvenciones con el que donará 100 millones de dólares para ayudar a 30.000 de todo el mundo y, por otro lado, ha creado un Centro de Recursos donde encontrarán consejos y guías sobre cómo adaptarse a esta situación.

La aseguradora Allianz va a flexibilizar el pago de sus pólizas de seguros a las pymes y los autónomos, lo que implicará un aplazamiento de hasta dos meses en el pago de aquellas primas vinculadas a la protección del negocio.

Mapfre destinará 30 millones de euros a medidas de apoyo a sus clientes pymes y autónomos, a los que descontará en sus pólizas la parte de las primas de seguros que cubran la actividad profesional correspondiente al periodo de estado de alarma.

Vodafone ofrecerán a clientes profesionales, autónomos y pequeñas y medianas empresas datos ilimitados en sus tarifas por la crisis del coronavirus covid-19 para que puedan desarrollar su actividad y fomentar el teletrabajo.

Ebay, Zurich Seguros y Linea Directa, entre otras, también han ofrecido este tipo de planes. Estas son las medidas de muchas de las grandes empresas que, aunque se van a ver duramente afectadas, intentar ayudar a paliar con la situación económica.


“Cualquier negocio que no pueda sobrevivir porque esté cerrado dos meses, tiene un problema y no ha hecho bien su trabajo”. Esta afirmación en boca del presidente de Parlem Telecom, Ernest Pérez Más, la puede hacer porque se encarga de un negocio de telecomunicaciones, el sector menos afectado por el coronavirus. Ahora más que nunca se necesitan operadores que permitan la comunicación entre trabajadores. La única afectación que ha sufrido el sector de telecomunicaciones ha sido porque el “Gobierno español ha hecho algo único en el mundo: prohibir las portabilidades de fijo y móvil”. Esto ha provocado que los operadores que perdían clientes como Orange y Telefónica, no hayan perdido a ninguno, y hasta están ganando a más clientes. Pero Pérez Más espera “retomar su crecimiento normal cuando se libere la portabilidad del fijo y el móvil”.


ERTE

Muchas pequeñas, medianas y grandes empresas se han visto obligadas durante esta crisis del coronavirus a despedir a muchos de sus trabajadores, es decir a realizar ERES. Ante esta primera situación, tanto el Gobierno de España como desde las coordinaciones de Europa se instó a no despedir definitivamente a los trabajadores, sino a realizar Expedientes de Regulación de Empleo Temporal, es decir ERTEs, ya que de este modo la recuperación de la economía sería mejor.


Durante esta crisis sanitaria, el número de desempleados supera el número de desempleados por otros motivos, de ahí que la mayor parte de los ERTEs sean por motivos de fuerza mayor, causados por el covid-19. En el caso de las empresas, aquellas que hayan solicitado un ERTE por fuerza mayor, las que tengan menos de 50 empleados tendrán una bonificación del 100% en las cotizaciones, y del 75% si la plantilla es menor.

Uno de los datos más catastróficos a raíz de esta crisis del coronavirus fue el número de afiliados a la Seguridad Social en el mes de abril: 955.474 afiliados menos. Se trata de la peor cifra desde hace muchos años en Europa, y por ello fuentes expertas afirman que la mejor solución durante esta crisis del coronavirus es impedir estos despidos definitivos por ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo). De esta forma, la recuperación del país será menos trágica.


Actualmente, los datos revelan que aproximadamente 4,5 millones de ciudadanos españoles se han visto afectados por un Expediente de Regulación de Empleo Temporal por motivos del coronavirus, casi un millón más desde el mes de marzo.

Número de afectados por ERTE en cada Comunidad Autónoma, mes de marzo. (Consejerías autonómicas de Trabajo)

El gran miedo de estos trabajadores afectados era si, una vez se suspendiese el estado de alarma y poco a poco se fuese recuperando la normalidad, las empresas podrían despedirlos de forma definitiva. El Gobierno explicó que las empresas que han realizado ERTEs a sus trabajadores no podrán despedirlos de forma definitiva en 6 meses. Con esto se aseguran de que una vez se vaya recuperando la normalidad, todo lo que era ERTE no se transforme en un ERE de un día para el otro, ya que, de lo contrario volveríamos a encontrarnos en una crisis mucho más difícil que la de 2008.


Una de las medidas que tomó el Gobierno, desde el primer momento en que se aprobó el estado de alarma fue que todos los afectados por un ERTE tienen derecho a recibir la prestación, hayan cotizado o no lo suficiente. Normalmente, una persona no puede pedir la prestación por desempleo si no ha cotizado, mínimo, un año. Además, las prestaciones cobradas durante el estado de alarma no computarán para el desempleo de después. Estos afectados cobrarán el 70% de su salario habitual.

Muchas familias que han visto afectados sus puestos de trabajo debido a la crisis del coronavirus dependen de las prestaciones para disponer de capital. Por ello es tan importante que se agilice el cobro de ellas.


El Gobierno presenta gran preocupación en esta cuestión. En abril, solo 2 de cada 100 afectados por ERTE cobraron el paro, y muchas de las familias no cobraron hasta mayo, de manera que no vieron entrada de dinero durante más de un mes.


Es el problema de uno de nuestros protagonistas, Joan García, estudiante de último curso de ingeniería informática. En su caso, trabajador en una academia de inglés, se ha visto afectado por un ERTE. Este expediente fue una sorpresa total, ya que las indicaciones de su empresa una vez se decretó el estado de alarma fueron que se seguiría trabajando telemáticamente y cobrando el total del salario. Esto no fue así, y a la semana de estar trabajando desde casa la empresa hizo un ERTE. Hoy en día no sabe cuándo va a cobrar las prestaciones y eso se le hace duro, ya que su fuente de ingresos es esa y debe pagar varios servicios contratados (entretenimiento, teléfono, internet, entre otros). Además, explica, la mitad del mes de marzo la cobró un mes tarde, el 10 de abril, suponiendo que tuviese que pedir dinero prestado a sus padres.


El caso de este protagonista no es tan preocupante como puede serlo el de una familia cuyos ingresos dependan totalmente de las prestaciones del estado. Por ese motivo los sindicatos del trabajador insisten tanto en agilizar los trámites y el pago a los trabajadores afectados. Desde Comisiones Obreras (CCOO) se pide al Gobierno que articule lo que denominan “nómina continua”, para que las prestaciones se cobren una vez se haya reconocido el derecho a la prestación y no el 10 de cada mes.


La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, también ha explicado que muchas personas ya han cobrado el paro, en vez de esperarse al día 10, como es lo común. Aun así, de la cantidad de demandas a la cantidad de prestaciones recibidas hay mucha diferencia.

Para la recuperación de la economía del país, es esencial que las empresas retomen la actividad. Para ello, y mantener una desescalada del confinamiento lógica y fuera de peligro, el Gobierno está pensando tomar nuevas medidas.


Una de esas propuestas es la prórroga de dos meses del teletrabajo, como alternativa a la situación, para quienes puedan seguir trabajando desde casa. Aunque los datos durante el confinamiento, según la experta en teletrabajo Arancha de las Heras, es que solo entre el 7 y el 14% de la población teletrabaja, ya sea porque no tiene los medios necesarios o porque han sufrido un despido.

Aunque haya muchas empresas que se han visto obligadas a aplicar los ERTEs, hay una minoría que también quiere ser visibilizada, y es el caso de las operadoras. A ellas no les ha afectado el ERTE. Por ejemplo, Parlem Telecom ya empezó a realizar su labor a través del teletrabajo dos días antes de que se decretara el confinamiento. De hecho, consideran que ahora trabajan de una manera más eficiente gracias a la disponibilidad de aplicaciones propias que les permiten trabajar de forma colaborativa. Además, desde la empresa consideran que el teletrabajo es el futuro de todas las empresas, por lo que es esencial adaptarse lo antes posible y llegar a conciliar la vida laboral con el entorno casero.


Es más, Parlem Telecom, a parte de continuar trabajando tal y como lo hacía antes de la crisis, está viviendo un crecimiento de la empresa. El presidente de esta empresa, Ernest Pérez Más, suspira con alivio porque los inversores están satisfechos con el crecimiento de la compañía, pero sospecha que estos, que también destinan dinero en otras empresas, posponen las decisiones de financiamiento a nuevas compañías por miedo a la incertidumbre.


PARO

Las pymes y los autónomos no han sido los únicos perjudicados por la pandemia del coronavirus. Dentro de este gran grupo de afectados se encuentran los trabajadores que se han quedado sin su puesto de trabajo. A nivel mundial, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirma que entre 5,3 millones y 25 millones de personas podrían perder su empleo. En el caso español, desde que el Gobierno de España declaró el estado de alarma el pasado 14 de marzo, se han registrado casi 700.000 desempleados nuevos. Se trata de una subida del 8% con respecto al mes de marzo, que subió un 9%.

Con esta última cifra de desempleados, el total de parados españoles registrados se eleva a 3,8 millones (datos de abril) según el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), el registro más alto desde abril de 2017. En dichas cifras no se incluyen a los trabajadores que se encuentran con una suspensión de empleo o una reducción horaria como consecuencia de un ERTE, ya que cuando nos referimos a “paro registrado” no los contabiliza como desempleados.

Tasa de paro por comunidades. (Instituto Nacional de Estadística INE)

Por mucho que el Real Decreto Ley 9/2020, del 27 de marzo, estableció unas normas por las que el coronavirus no podía ser motivo de un despido, dicho decreto no incluía a los trabajadores con un contrato temporal. Desde que se inició la crisis sanitaria por coronavirus muchas de las personas que tenían un contrato temporal han sido las primeras en salir perjudicadas. Las empresas de trabajo temporal (ETT) han llevado a cabo despidos por finalización de actividad. Dichos despidos no permiten al trabajador retomar su puesto laboral una vez finalice la pandemia y la empresa vuelva a funcionar.


Tanto Comisiones Obreras como la Unión General de Trabajadores (UGT) denuncian a todas las empresas de trabajo temporal por dejar desamparados a cientos y miles de personas que estaban a su disposición en empresas usuarias por finalizar los contratos de los trabajadores y no realizar una suspensión del contrato, el cual permitiría al empleado retomar su contrato una vez finalizada la pandemia.

“La reducción del paro solamente puede venir de un incremento de actividad económica que debería de estar, necesariamente, ligada a la productividad”. Así, lo afirma Ernest Pérez Más, el presidente de la operadora Parlem Telecom, sostiene que es muy difícil salir adelante con sectores poco productivos como el turismo o la construcción, que requieren mano de obra intensiva y mal pagada. Por eso, considera que hace falta reorientar los esfuerzos de inversión del Gobierno hacia el fomento de esas industrias más competitivas que realmente generan productividad.


Uno de los afectados por dichos despidos ha sido Juan López, un hombre de 58 años que desde hace 10 no ha parado de firmar diferentes contratos temporales inestables. Con la llegada de la pandemia, la empresa Johnson Controls – Hitachi Air Conditioning, en la cual trabajaba con un contrato temporal a través de la ETT Manpower, cerró sus persianas, hecho que llevó a Juan a solicitar el paro. Igual que López, miles de españoles no se han podido acoger a las medidas que tomaban sus empresas por lo que han sido despedidos, es decir, su contrato quedaba finalizado, por lo cual, Juan no tiene asegurado que pueda volver a su puesto de trabajo una vez acabe la pandemia. “El Gobierno no ha creado medidas para aquellos trabajadores temporales que tenemos unos meses de paro cotizados. Los meses se acaban y el virus continúa impidiendo que vuelva a trabajar”, afirma López.


Existen casos en los que la persona despedida no tiene la posibilidad de solicitar dicho subsidio, ya que no tenía cotizado lo suficiente para poder pedirlo. Para todas aquellas personas que se han visto obligadas a no poder solicitarlo, el Gobierno de Pedro Sánchez ha creado un subsidio extraordinario. Dicho subsidio está dirigido a todos aquellos trabajadores de trabajo temporal que han perdido su empleo durante el periodo de estado de alarma (siempre posterior a la fecha en la que se decretó el estado de alarma). Según datos del Ministerio de Trabajo, el subsidio lo podrán solicitar aquellas personas que tuvieran un contrato temporal de al menos dos meses de duración y es incompatible con la percepción de cualquier otro subsidio de desempleo, renta mínima, salario social, etc. El subsidio extraordinario consta de 440 euros mensuales. Según afirma Gerardo Gutiérrez, director general del SEPE, a partir del mes de mayo las personas que quieran solicitarlo lo podrá a hacer a través de un canal que se habilitará.

El subsidio extraordinario no es la única medida que el Consejo de Ministro ha elaborado para proteger a los trabajadores durante el estado de alarma. El Gobierno de Pedro Sánchez ha aceptado un subsidio por desempleo temporal para las empleadas de hogar, que hasta ahora no contaban con este derecho, el cual pueden solicitar si se quedan en el paro o si ven reducidas sus horas de trabajo. Según Pablo Iglesias, vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030, esta medida da protección y seguridad a las personas más vulnerables durante esta crisis sanitaria. La cuantía que podrán percibir las empleadas de hogar será del 70% de la base de cotización de la trabajadora, además, dicho subsidio será compatible con el mantenimiento de una parte de la actividad laboral.


CONCLUSIÓN

El covid-19 ha conllevado a una situación muy delicada en el caso de España, al igual que en el resto del mundo. Después de más de dos meses, desde que se decretó el estado de alarma, la situación es difícil y según los datos se prevé que lo siga siendo durante mucho tiempo, ya que la recesión en la que entraremos los próximos años será igual o peor que la crisis económica del 2008. El Gobierno ha sido consciente de lo difícil de esta situación y ha ido desarrollando diferentes medidas para intentar ayudar en lo posible a todos los afectados.

Los autónomos y las pymes, sin duda, han sido dos de los más afectados por la pandemia. El 99,8% de las pymes se han visto afectadas por la pandemia, un dato sumamente alto que refleja la gravedad del momento. En el caso de los autónomos, han tenido que seguir pagando los mismos impuestos sin tener ingresos, lo que se ha traducido en un problema grave para la mayoría de ellos. Para hacer frente a estos problemas, el Gobierno ha creado la prestación extraordinaria, para todos los autónomos (con unos requisitos previos) afectados; además de una ayuda por parte del estado de hasta 100.000 millones de euros para intentar suavizar la situación todo lo posible. En el caso de los despedidos por tener un contrato temporal y que no habían cotizado el tiempo requerido, se ha implantado en subsidio extraordinario.

Está claro que todas estas ayudas están siendo cruciales en estos tiempos, pero no sabemos hasta cuando el estado va a seguir teniendo fondos para hacer frente a estos gastos. Lo que es evidente es que esta excepcionalidad se va a alargar varios meses, en principio, y a medida que avance más difícil será de sostener. Los datos aseguran que entre 5,3 y 25 millones de personas en España podrán perder su trabajo por culpa del covid-19, la cifra más alta nunca vista.


Lo difícil del momento es poder tener una visión de futuro y no solo de presente. Se deben remediar los problemas actuales, ya que son muchos, pero es evidente que los cambios que se desarrollen actualmente deben tener una perspectiva futura. El sistema tiene brechas, y ya lo comprobamos en 2008 con la crisis económica. No podemos continuar con el mismo sistema si hemos comprobado que no responde a las necesidades de nuestra sociedad.

El cambio es necesario, la pandemia nos lo ha demostrado. Los cambios políticos, económicos y sociales deben empezar a desarrollarse y el momento es ahora.

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