• Laura Hernández Rojas

Las multinacionales presionan contra la Tasa Google en plena crisis del covid

Actualizado: abr 24

AmChamSpain le pide a Pedro Sánchez que suspenda el impuesto a las tecnológicas


Logos de las principales tecnológicas. (eldiario.es)

Laura Hernández, estudiante de tercero de Periodismo


En plena negociación mundial sobre la fiscalidad digital, la Cámara de Comercio de EEUU en España (AmChamSpain) ha remitido una carta al Gobierno en la que le pide que suspenda la Tasa Google, entre otras medidas fiscales para paliar las repercusiones de la crisis de coronavirus en las cuentas de las multinacionales. España aprobó la nueva tasa en 2019 y la refrendó en Consejo de Ministros en febrero de 2020, días después de la cancelación de Mobile World Congress i coincidiendo con los primeros contagios. El Gobierno de Pedro Sánchez espera recaudar 968 millones de euros con el tributo de las tecnológicas.

Las multinacionales le piden al Ejecutivo que negocie con el sector privado un plan de rescate para paliar los efectos del covid-19 en la supervivencia de las empresas i del empleo. AmChamSpain traslada en su carta las peticiones del sector turístico, piedra angular de la economía española, y de las 280 compañías españolas i estadounidenses a las que representa, entre ellas las tecnológicas. La facturación de compañías bajo el paragüas de la cámara supera el 20 por ciento del PIB español.


Jaime Malet, presidente de AmChamSpain, con el presidente del Gobierno Pedro Sánchez. (AmChamSpain)

En su batería de medidas, las multinacionales incluyen la suspensión de la Tasa Google, con la que el Gobierno se propone gravar el 3 por ciento de la publicidad online, las plataformas de intermediación y la venta de datos. La medida afectará a aquellas empresas que facturen por encima de los 750 millones a nivel mundial y tres de ellos o más en España.

En su ofensiva contra el impuesto a las tecnológicas, AmChamSpain cuenta en España con la complicidad de PP, Vox y Ciudadanos, que rechazan abiertamente la Tasa Google, el impuesto a los gigantes de la economía digital, y también la Tasa Tobin, que grava las operaciones de conversión entre divisas. Los tres partidos han presentado enmiendas a la totalidad a los proyectos de ley de ambos tributos.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha dejado clara su intención de aplicar la tasa a las tecnologicas, aunque avanza atento al escenario internacional. De momento, ha decido aplazar hasta finales de diciembre la liquidación del impuesto a la espera de si el G-20 y la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) cierran un pacto global sobre la Tasa Google. También para calmar las amenazas de EEUU, que el año pasado amenazó con imponer aranceles a los países que impulsaran impuestos en solitario. Ya hay estados que han dado marcha atrás ante la presión norteamericana. En enero, Francia paralizó su Tasa Google para evitar las sanciones de Donald Trump.

El Gobierno ha aplazado a final de año la aplicación de la tasa, con la que espera contribuir a un acuerdo del G-20 para una fiscalidad global

Hace tres semanas los ministros de economía del G-20 se reunieron en Riad (Arabia Saudí) para valorar el nuevo escenario económico tras la crisis del coronavirus y acordaron impulsar una fiscalidad mundial para las multinacionales y las tecnológicas.

Pero el objetivo del G-20, que pretende cerrar el modelo antes de final de año, se peligra por la oposición frontal de la administración norteamericana, que rechaza la fiscalidad global en defensa de sus compañías digitales i de una tributación para las arcas norteamericanas. Trump defiende que las tecnológicas paguen por toda su actividad en un único estado, mientras que la OCDE y el G-20 busca que las multinacionales tributen en los países donde operan, evitando así la fuga de beneficios a otras economías.


(Belen Trincado. Cinco Días)


En este fuego cruzado, la Hacienda española apuesta por la aprobación de la Tasa Google, a la espera de que sea sustituida por el impuesto internacional cuando se alcance un acuerdo. Lo hace desde el convencimiento de que el impulso de impuestos locales refuerza la presión para que los países del G-20 sellen de manera rápida un pacto global. La portavoz del Gobierno María Jesús Montero ha afirmado que España pretende ser “la avanzadilla” en este terreno i reitera que la legislación española se adaptará a la internacional en cuanto se cierre un pacto global. En términos económicos, las arcas españolas se verán beneficiadas por una fiscalidad global que afectará a las tecnológicas i también al resto de multinacionales. Si finalmente prospera, unas y otras tributarán al 25 por ciento.

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