• Paula Lopez Garcia

Alicia Durán:“Es hora de reconocer el trabajo y el lugar esencial que debe ocupar la investigación"

El modelo de contratación temporal y la escasez de recursos económicos otorgados por el Estado han favorecido la precariedad laboral en el ámbito de la Investigación, el Desarrollo y la Innovación


Alicia Durán, investigadora y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (vidrioperfil.com)

ANA MONFÀ, estudiante de tercero de Periodismo


Alicia Durán es profesora investigadora y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el mayor organismo público de investigación en España que tiene como objetivo desarrollar la ciencia y la tecnología. Así mismo, también es consejera de Comisiones Obreras (CCOO) en el Consejo Rector del CSIC y del Consejo Rector de la Agencia Estatal de Investigación. En su carrera profesional ha recibido diferentes reconocimientos entre los que destacan el Premio Vittorio Gottardi para jóvenes investigadores, el Premio Raíces a la Cooperación Internacional en Ciencia y Tecnología y el Phoenix Award 2019.


Durán, como investigadora y sindicalista, ha denunciado en varias ocasiones la situación de precariedad en la que trabajan en su sector. Además de colaborar en diferentes medios, como ElDiario.es, donde ha manifestado su oposición a los contratos temporales como herramienta para optimizar recursos, ha realizado varias conferencias, como “El Personal de Investigación. Entre la precariedad y el sueño de una carrera profesional”, en las que se centra en evidenciar la inestabilidad laboral y el insuficiente gasto público en investigación por parte del Estado.


La expansión del Covid-19 ha centrado el foco mediático en el mundo de la investigación ante la posibilidad de encontrar una vacuna contra el virus. ¿Reciben ahora más apoyo (económico, social, etc.) que cuando no hay una amenaza latente, o al menos no de tal magnitud?


En el CSIC existen varios centros de Biología y Biomedicina que se dedican a temas relacionados con COVID19, desde elaboración de una vacuna a aplicación de medicamentos ya aprobados que puedan reducir la carga viral y por tanto suavizar los efectos del virus. El gobierno, en su decreto de Estado de Alarma anunciaba una dotación de 30 millones de euros para luchar contra la pandemia. De estos, 4,45 millones van destinados al Centro Nacional de Biotecnología (CNB) y al CSIC, y el resto al Instituto de Salud Carlos III. En el CSIC se están coordinando la actividad y propuestas de más de 150 grupos surgidos de los 120 centros que ofrecen su trabajo y experiencia para luchar contra el virus. No solo en aspectos estrictamente sanitarios sino en la fabricación por impresión de máscaras, articulación de redes de comunicación que faciliten la información, etc. Es el compromiso y la responsabilidad del mayor centro de investigación del país, que pone a disposición de los ciudadanos su experiencia, como lo ha hecho en otras catástrofes como Aznalcollar y el Prestige.

Es cierto que, como dice el refrán, “Nos acordamos de Santa Rita cuando truena” y ahora se acude al sistema de investigación como salvador cuando se han recortado de forma drástica sus recursos económicos y humanos desde 2011, sin que la salida teórica de la crisis se haya reflejado en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) en investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+I). No es hora de reproches sino de asumir la responsabilidad que tenemos frente a la sociedad española. Pero exigiremos que esos presupuestos crezcan de manera sostenida en los próximos años. No pedimos la luna, solo recuperar los recursos que teníamos en 2009.


¿Desde cuándo se encuentran en esta situación de precariedad laboral?


En CCOO del CSIC realizamos un análisis completo en 2014 sobre la evolución del empleo y de la temporalidad en el CSIC desde 1986 hasta 2014. La precariedad en nuestro ámbito aparece con la apuesta del organismo por el empleo temporal, que ha resultado en una tasa de temporalidad del 43% en 2018. En concreto, las contrataciones temporales se incrementaron a partir de 1991, aunque es cierto que fue en el año 2001 cuando por primera vez, en la plantilla del CSIC, el número de trabajadores con contrato temporal (51%) fue superior al número de empleados fijos (49%). A esto, hay que añadir que fue a partir de los Presupuestos de 2010 cuando comenzaron a disminuir progresivamente los recursos económicos destinados a la partida de I+D+I.


¿Cuál cree que es la principal causa, o las principales causas, de la precariedad laboral en el mundo de la investigación?


La precariedad laboral viene causada, principalmente, por la priorización de la contratación temporal, anteponiendo este modelo laboral a la contratación fija. Se opta por la precariedad como forma de aumentar la eficacia del sistema. Cabe destacar que la modalidad de contratación temporal ha afectado en especial al personal de apoyo más que al personal científico en el ámbito de la investigación. Desde 1986 hasta 2009 el número de plazas dedicadas a personal científico ha ido incrementando. Al contrario, el personal de apoyo de los laboratorios; auxiliares de investigación y ayudantes, junto con los trabajadores fijos, han sido los dos grupos de empleados que más han visto reducidos sus puestos durante los mismos años. De hecho, desde 1986 hasta 2012 se han perdido la mitad de las plazas dedicadas a trabajadores ayudantes de los laboratorios. Así mismo, los constantes recortes presupuestarios en la partida de Investigación, Desarrollo e Innovación en los Presupuestos Generales del Estado, también han ayudado a establecer la situación de precariedad en el mundo laboral en la que nos encontramos hoy día.

Con el estallido de la crisis económica en el 2008, el dinero destinado a investigación fue disminuyendo durante la presencia de dicha recesión. ¿Cree que los recortes presupuestarios en Investigación, Desarrollo e Innovación han ayudado a establecer la precariedad?


Los últimos presupuestos generales con los que contamos son los de 2018. Los cambios que se introdujeron en estos Presupuestos en materia de I+D+I no han sido trascendentales. Si ponemos el foco de mira en los presupuestos de 2018, podemos ver que, en comparación con los presupuestos de 2009, el gasto total dedicado a la partida de Investigación, Desarrollo e Innovación ha disminuido un 27,1%. Lo que se pretende, desde Comisiones Obreras, es poder recuperar los presupuestos de hace una década.

Sin recursos económicos suficientes con los que generar puestos de trabajo y contratar personal cualificado, y con un modelo de contratación temporal, los jóvenes investigadores y técnicos se ven obligados a abandonar los centros de investigación una vez finaliza su contrato. La mayoría de estos jóvenes acaban trabajando en centros europeos, por ejemplo, y no en nuestro país. Con fuertes restricciones al crédito privado y sin subvenciones ni ayudas públicas, es muy difícil promover la investigación a nivel nacional. La reducción económica de los presupuestos, la destrucción de puestos fijos y el auge de contratos temporales facilitan la precariedad laboral en la que tienen que trabajar aquellos investigadores que llegan a obtener una plaza en algún centro de España.


¿En qué ámbitos o partes de su trabajo ha notado más está precariedad? (sueldo, tipo de contrato, acceso a material o equipamiento, etc.)


El problema esencial del CSIC, y de todo el sistema público de I+D+I, son los recursos humanos. Hemos expulsado muchos miles de investigadores con excelente formación que no tienen cómo volver porque no somos capaces de ofrecerles condiciones laborales mínimas para ello, en particular puestos de trabajo estables. En este sentido, hay que reconocer que la precariedad se ha hecho patente, sobre todo, en los modelos de contratación, los cuales son mayoritariamente temporales. Por ejemplo, en el 2018, en el CSIC, el 43% de los trabajadores tenía un contrato temporal. Por ello, para revertir esta situación, se aprobó el Proceso de Estabilización, que surge de los Acuerdos para la mejora del Empleo Público firmados por administraciones y sindicatos. El objetivo de este Proceso de Estabilización es reducir la temporalidad de los contratos del sector público, los cuales son muy comunes en el CSIC.


En los presupuestos de 2018, que son los que permanecen vigentes, se destinaron 7.044 millones de euros a la partida de Investigación, Desarrollo e Innovación ¿Cree que esta cantidad es suficiente?


No, por supuesto que no es suficiente el aumento del 8,33% respecto a los presupuestos generales de 2017. Aunque se trata de un aumento de 541 millones de euros, no es suficiente. Hemos de tener en cuenta que ahora la partida de Investigación, Desarrollo e Innovación recibe 7.044 millones de euros, cuando en 2009 el presupuesto para esta misma partida era de 9.661 millones. Por lo tanto, cabe destacar que entre 2009 y 2018 el dinero destinado a I+D+I se ha reducido en 2.617 millones de euros. Es decir, en 2020 estamos trabajando con unos presupuestos un 27,1% menores que en 2009. Ello evidencia la imposibilidad de promocionar y potenciar un sector tan importante como la investigación. En definitiva, no son unos presupuestos aceptables para el sector.


¿Qué cree que hace falta para erradicar dicha precariedad laboral en el sector de la Investigación?


Hace falta voluntad de priorizar el sector público de la I+D+I, como han hecho todos los países de nuestro entorno, donde los presupuestos han aumentado sustancialmente durante la crisis. Eso significa reconocer que la I+D+I es motor de desarrollo y debe ser utilizada como herramienta para aumentar el valor añadido de nuestros productos. Y como ahora, acudir a la llamada del país para trabajar de forma conjunta y sin descanso para afrontar las crisis. El sistema científico español y en particular sus organismos públicos; CSIC y Universidades, han respondido siempre, y su trabajo y experiencia son importantes para resolver los grandes temas que afectan tanto al país como al planeta. Hoy es la crisis del COVID, pero ayer era el desafío medioambiental y el cambio climático, la crisis del Prestige o el desastre de Aznalcollar que afectaba a Doñana. Es hora de reconocer el trabajo y el lugar esencial que debe ocupar la investigación y su sistema de I+D+I. De ello depende una parte fundamental de nuestro futuro. Es hora de reconocer el trabajo de los profesionales de la sanidad, pero también el de cada laboratorio que trabaja sin descanso. Y de aceptar que los servicios públicos esenciales como Sanidad, Investigación, Educación o Transporte no pueden dejarse a las fuerzas del mercado, sino asumirse como Servicios Públicos del Estado.

HEBES WEB-04.png

HEBES MEDIA 2019

Universitat Autònoma de Barcelona

Qui som

  • Twitter Icono blanco
  • Blanco Icono de YouTube
  • Blanco Icono de Instagram
This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now