• Laura Hernández Rojas

“2020 será duro, pero en enero esto repuntará”

Actualizado: abr 20

Adrián Márquez, comercial de una cadena low cost, entró en ERTE a las puertas de un ascenso y hoy no sabe cuándo cobrará el subsidio


Adrián en su habitación, después de uno de los múltiples intentos de entrar a la página del SEPE. (Adrián Márquez)


Laura Hernández, estudiante de tercero de Periodismo


Adrián Márquez lleva siete meses en Catalunya y ya se ha permitido el lujo de rechazar varios empleos. Hace cuatro semanas, el coronavirus i un ERTE frenaron las ambiciones profesionales de este joven onubense apasionado de la publicidad y del marketing, dispuesto a escalar posiciones en el mundo del retail. Mal que le pese a la pandemia, dice.

Adrián llegó a Terrassa en septiembre de 2019 después de enamorarse aquel verano de una catalana en El Rompido (Huelva). Con solo 21 años y finalizado un grado medio de actividades comerciales, “decidí hacer las maletas y venirme”. Por amor, explica, y “porque en Catalunya la economía es más potente que en Huelva, porque veía posibilidades de estudiar, aprender, de proyectarme profesionalmente y de escalar posiciones. Allí sólo había podido trabajar temporalmente de camarero y de dependiente en una tienda de moda. No veía futuro”.

El día 14 de marzo el decreto de alarma sorprendió a Adrián en la tienda de la cadena Oultet PC de Terrassa, donde trabaja como comercial. Entre neveras y microhondas “low cost” se siente como pez en el agua, un comercial atípico que disfruta “vendiendo. Me encanta atender, adaptar el mensaje a cada cliente”.

Pocas semanas antes del confinamiento, el joven había estudiado a fondo y reorganizado por completo la tienda “para mejorar los circuitos, hacer la compra más cómoda y favorecer la venta de determinados productos. Me encanta el marketing, lo propuse y me lo aceptaron”.

“La página del SEPE se bloquea y, si llamas en el horario establecido, de 8 horas a 12 horas, no cogen el teléfono y el buzón de voz está lleno”

La iniciativa de Adrián había llegado a oídos de la dirección territorial de la cadena, cuyos responsables estudiaban promocionar este año al empleado. Así se lo hizo saber su encargado, el mismo 14 de marzo en que el decreto de alarma obligó a cerrar la tienda y la plantilla entró en ERTE. “No había oído esa palabra en mi vida. Cuando me la dijo mi jefe me quedé en blanco”, explica.

Los afectados por los ERTES suman más de 3,6 millones de personas en España, donde las oficinas públicas de empleo están desbordadas. Adrián es uno de los millones de empleadas que cada día se enfrenta sin éxito a la web del SEPE. “No sé cuanto voy a cobrar ni cuando. La página del SEPE se bloquea, si llamas en el horario establecido, de 8 horas a 12 horas, no cogen el teléfono i el buzón de voz está lleno. Espero cobrar en mayo, pero no tengo la seguridad”.

Adrián vive desde febrero en una habitación alquilada en Terrassa. Comparte piso con una familia a sólo cien metros de casa de su novia. Todo había salido a pedir de boca, dice, hasta la irrupción de la pandemia y el cierre de los comercios. Ahora todo son preocupaciones. Tiene que hacer frente al pago de un alquiler de "350 euros y tengo que comer, así que espero que esto no se alargue”.


Optimista empedernido, está convencido de que “vamos a pasar unos meses malos, muy malos, pero todo volverá a su sitio. Cuando las tiendas vuelvan a abrir el consumo estará retraído, pero los electrodomésticos se averían, la gente comprará por precio y, por suerte, mi sector es el ‘low cost’”.

A la vuelta será el momento de afinar las estrategias de venta, dice. “Estoy deseando volver a trabajar. Tengo claro que si no se vende gran electro, se venderá el pequeño -vaticina-. Lo que queda de año será duro, pero en enero o febrero de 2021 esto repunta, el consumo se reactivará”.

“Cuando las tiendas vuelvan a abrir el consumo estará retraído, pero los electrodomésticos se averían, la gente comprará por precio y, por suerte, mi sector es el ‘low cost’”

Durante el confinamiento ha dedicado largas horas a hablar con la familia y los amigos de Huelva. También a pensar sobre el futuro, un ejercicio que los psicólogos desaconsejan en momentos de gran incertidumbre como el actual. A él no le estresa “en absoluto”.

“Yo tengo claro lo que va a pasar -dice- con la economía y también con la gente". En su opinión, "la economía se va a desplomar, porque después de la epidemia muchas empresas no tendrán recursos para subsistir".


Por lo que respecta a la sociedad, "no va a salir de esto tan renovada como dice ahora. Por ejemplo, vamos a contaminar mucho más. El miedo nos alejará del transporte público, volveremos al coche y a la polución. Es que no aprendemos”.

En lo personal, Adrián se ve “escalando posiciones en la empresa. Y dentro de diez años con casa propia, una categoría profesional superior, con sueldo fijo, aprendiendo mucho y viajando, sobre todo viajando. Ahora todo lo vemos negro, pero en 2030 el coronavirus solo será una pesadilla del pasado”.

HEBES WEB-04.png

HEBES MEDIA 2019

Universitat Autònoma de Barcelona

Qui som

  • Twitter Icono blanco
  • Blanco Icono de YouTube
  • Blanco Icono de Instagram
This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now